Perdimos 3-4 en El Molinón y es una derrota que duele, porque tuvimos el partido en nuestras manos. Nos fuimos al descanso 3-1 arriba, dominando con claridad en la primera mitad. Dubasin abrió el marcador en el minuto 11, Gelabert amplió en el 30 y Gaspar Campos selló un parcial espectacular en el 37. Parecía que teníamos el partido controlado, pero el Albacete nos metió uno antes del descanso en el 45+7 y ahí empezó todo a torcerse.
En la segunda mitad nos desmoronamos defensivamente. Encajamos el empate en el 71 con Agus Medina y la agonía llegó en el 88 cuando Jon Morcillo nos metió el cuarto. No fue por falta de intensidad del rival, que compitió bien, pero nosotros cometimos errores defensivos imperdonables para un equipo que aspira a competir por el ascenso.
Esto es inaceptable. No podemos regalar partidos cuando estamos 3-1. Tenemos que ser mucho más sólidos atrás, especialmente en los momentos de presión. El Sporting debe exigirse más. Si queremos pelear por subir, estos partidos se ganan. Punto. Toca reaccionar ya mismo.