Perdimos 3-4 en casa contra el Albacete en un partido que se nos escapó de las manos. Arrancamos bien, dominadores en el primer tiempo, y nos pusimos 3-0 con goles de Dubasin, Gelabert y Gaspar Campos. Parecía que controlábamos la situación, pero el equipo colapsó en la recta final. Nos metieron cuatro goles cuando teníamos la victoria prácticamente sentenciada. Es una derrota muy amarga porque regalamos puntos que son oro en la categoría.
Los momentos decisivos llegaron en la segunda mitad, cuando bajamos la intensidad de forma criminal. Puertas nos metió uno antes del descanso, pero lo peor vino después. Agus Medina en el 71 y Jon Morcillo en el 88 nos dieron la estocada final. No supimos gestionar la ventaja, nos faltó concentración defensiva y madurez en momentos críticos. Con 3-0 no podemos permitirnos esos vaivenes.
Esto es inaceptable si queremos competir por el ascenso. Hemos demostrado que ofensivamente tenemos calidad, pero defensivamente somos demasiado vulnerables. No se trata de que el rival fuera superior, es que nosotros nos autodestruyimos. El Sporting tiene que ser más consistente, más profesional. No podemos seguir regalando victorias así. Necesitamos mentalidad ganadora y rigor defensivo. Así no llegamos a nada.