Volvemos a casa con las manos vacías después de una tarde frustrante en Castellón. Nos metieron tres goles cuando teníamos opciones para competir, pero fuimos incapaces de estar a la altura. El Castellón nos dominó durante prácticamente todo el partido, con una posesión del 63% frente a nuestro 37%. Eso resume perfectamente nuestro rendimiento: un equipo que no supo imponer su juego ni competir con la intensidad que exige esta categoría.
Los primeros minutos fueron caóticos. Nos metieron el primero en el nueve, pero respondimos casi al instante con gol de Dubasin en el diez. Parecía que íbamos a tener opciones, pero a partir de ahí fuimos perdiendo control. El Castellón nos superó en todos los aspectos y aunque el partido parecía más o menos controlado hasta el 88, en ese momento Camara sentenció definitivamente. Eso es inaceptable: encajar dos goles en una situación donde ya estábamos contra las cuerdas demuestra falta de solidaridad defensiva.
Este resultado no puede repetirse. El Sporting tiene que competir por el ascenso, no por evitar descensos. Nos vamos con seis tarjetas amarillas, apenas cuatro tiros a puerta y la sensación de que no hicimos prácticamente nada en ataque. Necesitamos cambios inmediatos en el discurso y en el campo. No es suficiente estar ahí; tenemos que ganar.