Ganamos 2-1 al Racing, pero por fin nos llevamos los tres puntos en El Molinón después de sufrir más de la cuenta. El Racing vino a competir y nos lo puso complicado, aunque nosotros supimos aprovechar nuestras oportunidades en los momentos decisivos. Tuvieron más posesión del balón y más intentos, pero eso es secundario cuando conquistas la victoria. Lo importante es que sacamos adelante un partido que parecía controlado y que nos costó cerrar.
Jonathan Dubasin nos puso por delante muy pronto, en el minuto 14, con ese gol que nos tranquilizó. Después, el Racing se creció, pero nosotros aguantamos. El segundo gol llegó en el 64 gracias a Pablo Vázquez, y parecía que sentenciaba. Sin embargo, Jeremy Arévalo metió miedo en el 75 con el 2-1, y esos últimos quince minutos fueron de infarto. El Racing se fue a diez tras expulsiones, cosa que nos ayudó, pero no quiero excusas: debimos resolver esto de manera más clara.
Este tipo de victorias son necesarias si queremos pelear por el ascenso. No podemos permitirnos estos sustos contra rivales que no están en la élite de la categoría. Necesitamos consistencia, solidez defensiva y aprovechar cuando tenemos ventaja. Hoy ganamos, pero exijo más intensidad y concentración. El Sporting tiene que estar siempre buscando la excelencia, sin conformarse con apenas ganar.