Ya está. Luis de la Fuente ha desvelado este 25 de mayo, desde el Espacio Movistar de la Gran Vía madrileña, los 26 elegidos que representarán a España en el Mundial 2026 de Estados Unidos, México y Canadá. Y sí, hay lista buenísima. Pero antes de entrar en el once y en las sorpresas, permíteme señalar el elefante en la habitación.
Lo has leído bien. La selección española se va al Mundial sin un solo futbolista del Real Madrid en la convocatoria. Cero patatero.
Vamos a dejar que eso respire un segundo, porque es de esas cosas que parecen un error de imprenta pero no lo son. El club más laureado de la historia, el que llena el Bernabéu cada quince días, el de los Galácticos... no aporta ni un nombre a la lista de España para una Copa del Mundo.
¿Y a qué se debe? Pues a una mezcla de cosas: una generación de canteranos blancos que no ha terminado de cuajar en la absoluta, un Madrid que tira mucho de talento internacional, y un De la Fuente que ha apostado descaradamente por el bloque de LaLiga y la Premier. No es una cruzada contra nadie — es simplemente cómo ha caído la cosa. Pero el dato ahí queda, para alimentar tertulias hasta el día del debut. Y más allá.
Vale, ahora en serio. Estos son los elegidos por posiciones:
🌟 Joan García se gana un puesto en la portería. El meta ha hecho méritos de sobra esta temporada y De la Fuente le abre las puertas de su primer Mundial. Bajo palos, eso sí, manda Unai Simón.
🎯 Lamine Yamal ya no es la joven promesa: es la estrella. Con permiso de Rodri (Balón de Oro y motor del equipo), el de Mataró llega a su primer Mundial siendo una de las amenazas más temidas del planeta. Si España sueña, sueña en buena parte por él.
🆕 Víctor Muñoz y Marc Pubill son de los nombres menos esperados, savia fresca para un grupo que mezcla veteranía y juventud a partes iguales. Y Marcos Llorente sigue siendo ese comodín de lujo que lo mismo te juega de lateral que de centrocampista.
España no se va de cualquier manera a tierras americanas. Antes, dos amistosos de preparación: el 4 de junio ante Irak en el Estadio de Riazor (A Coruña) —y aquí un guiño bonito: la Roja calienta motores justo en el feudo de un Deportivo que acaba de ascender a Primera— y el 8 de junio ante Perú en el Estadio Cuauhtémoc de Puebla (México), última prueba ya en territorio mundialista.
¿Y qué pinta tiene esta España? Pinta de candidata, no nos engañemos. Campeona de Europa, con una generación dorada en su punto justo de madurez, con Rodri mandando en el centro y Lamine descosiendo por fuera. Hay gol, hay piernas, hay hambre.
¿El "pero"? Que en un Mundial no basta con tener buenos jugadores: hace falta que todo encaje, que las estrellas aparezcan en los momentos grandes y que la suerte —esa que en los penaltis siempre nos mira raro— se ponga por una vez de nuestro lado.
Vamos, España. Que arranca el sueño mundialista, y esta vez pinta bien. Muy bien.