¿Qué pasa, manes? Hoy toca hablar de algo que llevo semanas viendo desde la grada y que el otro día sufrí en mis propias carnes: el césped de El Molinón está fatal. Fatal de verdad, no de «bueno, podría estar mejor». Y por fin hay noticia: el Sporting lo va a levantar entero y poner uno nuevo. Ahora, que nadie me venga con que eso no tiene nada que ver con la enfermería que tenemos, porque no me lo creo.
Esto no es de ayer. En septiembre el campo ya daba pena: calvas, zonas que se levantaban, botes raros… En el Sporting-Eldense fue de lo más comentado, y el club aprovechó el parón y los partidos fuera en Andorra y en el Tartiere para meter mano. Se cambiaron tepes en las zonas más castigadas, como las áreas, y se resembró lo que se pudo. Contra el Celta Fortuna se veía perfectamente que parte de las áreas estaba trasplantada.
¿Resultado? Parches. Y los parches no han funcionado. La propia prensa gijonesa lo cuenta así: el problema preocupaba a partes iguales en el vestuario, en el cuerpo técnico y en la directiva. Y no me extraña nada.
Os lo conté en el postpartido. El domingo, en el descanso, salí al campo con la activación de Fermento a empujar un balón gigante y tirar a puerta. ¿Y qué pasó? Pues que entre el césped, las zapatillas y un bote que hizo lo que le dio la gana, pegué al palo. Vale, lo mío es una broma y me reí un montón. Pero si yo, pisando cinco minutos con un balón de metro ochenta, noto lo irregular que está, imagínate un futbolista que hace cien frenadas, giros y cambios de ritmo en un partido.
Aquí viene lo que de verdad me preocupa. El lunes el Sporting volvió a entrenar con nueve jugadores fuera de la dinámica del grupo: Corredera, Antonio Casas, Juan Otero, Iosifov, Konrad de la Fuente, Nacho Martín, Loum, Andrés Ferrari y Bruno Rubio. Nueve. A eso súmale que Guillamón se rompió en la primera jornada, que Gaspar viene de otra rotura muscular y que Otero ya va por la recaída. Y los dos últimos en caer, Casas y Corredera, lo hicieron jugando precisamente en El Molinón.
Tanto es así que Larcamón convocó una reunión de urgencia al acabar el partido del Celta Fortuna, sin salir del estadio, para intentar entender qué está pasando. Y en ese análisis interno, según La Nueva España, apareció el césped.
Aquí es donde se me queda cara de tonto. Según La Nueva España, en el club consideran que no hay una relación directa entre el estado del campo y las lesiones, ni ningún estudio que lo demuestre, y que el cambio es «una cuestión meramente futbolística». Pero según La Voz de Asturias, la actuación es necesaria tanto para mejorar el espectáculo como para reducir el riesgo de lesiones, buscando un apoyo más estable en los cambios de dirección, las aceleraciones y las frenadas.
A ver, que no soy médico ni preparador físico, y lo sé. Una lesión muscular tiene mil causas: la carga de trabajo, la pretemporada, cómo se recupera entre partidos, la genética de cada uno… y cargarle todo al césped sería de listillo. Pero tampoco me vendas que no influye nada. Un campo blando, irregular, que se levanta en los apoyos, es un factor de riesgo más. Y si no lo fuera, ¿por qué lo cambias en plena temporada, con lo que cuesta y quitando dinero del mercado de invierno? Si de verdad fuera solo para que el balón corra mejor, quizá se podía esperar a verano. No se espera. Eso ya dice bastante.
Y ojo, que el foco no debería quedarse solo en El Molinón. Si el problema son las superficies, habrá que mirar también cómo están los campos donde se entrena cada día en Mareo. Ahí es donde los jugadores pasan la mayor parte de la semana.
Lo pagamos con lesiones, porque se lleva semanas viendo que el campo está mal y ha habido que llegar a nueve bajas para tomar la decisión. Y lo vamos a pagar con el mercado de invierno, porque cambiar el césped en octubre sale caro y ese dinero sale del mismo sitio. Un césped se cuida, se planifica y se renueva a tiempo, no cuando el agua ya te llega al cuello. Se veía venir desde verano.
Dicho esto, bien por tomar la decisión, aunque llegue tarde. Mejor ahora que en enero. Y si el calendario respeta, el Sporting volverá a jugar en casa ya con el césped nuevo después de Castellón y Ceuta.
¿Tú qué piensas? ¿Influye el césped en la plaga de lesiones o es una excusa? Déjamelo en los comentarios. ¡Puxa Sporting! 🔴⚪
Sí. El club aprobó en octubre de 2026 levantar el terreno de juego por completo y plantar uno nuevo, tres años después del anterior.
La intención es hacerlo después del Sporting-Albacete del 18 de octubre de 2026, aprovechando los partidos fuera en Castellón y Ceuta y la Copa en Guijuelo, entre finales de octubre y principios de noviembre. La alta demanda de césped podría retrasarlo.
Porque los arreglos con tepes de septiembre no bastaron. El club busca un campo más uniforme para jugar mejor y, según La Voz de Asturias, también reducir el riesgo de lesiones, aunque según La Nueva España el club no ve una relación directa con las bajas.
El lunes 5 de octubre de 2026 entrenó con nueve jugadores fuera del grupo: Corredera, Antonio Casas, Juan Otero, Iosifov, Konrad de la Fuente, Nacho Martín, Loum, Andrés Ferrari y Bruno Rubio.
Un vivero especializado en césped deportivo; según El Comercio, uno de Ávila.
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