Leganés se impuso en el Alfonso Murube con una victoria contundente por 1-2 frente a un Ceuta que tuvo el balón pero no supo aprovechar sus ocasiones. Los de Asier Garitano fueron letales en transiciones rápidas y descansos defensivos locales, capitalizando las pocas llegadas que generaron con precisión quirúrgica. Un partido donde la efectividad prevaleció sobre la posesión territorial, un clásico de la Segunda División que certifica la madurez competitiva del conjunto madrileño.
Rubén Peña abrió la lata en el minuto treinta con un tanto que parecía sentenciar el duelo, pero los ceutíes reaccionaron y lograron emparejar la contienda tras el descanso. Sin embargo, la tranquilidad no duró: Amadou Diawara aumentó la renta en el minuto cincuenta y dos con un gol que resultó definitivo. Pese a generar trece tiros totales, los locales solo inquietaron en una ocasión al portero visitante, revelador del dominio estéril que caracterizó su juego.
Leganés demuestra ser un equipo de transiciones rápidas y ejecución efectiva, consolidándose como un serio aspirante en la categoría. El Ceuta, pese a mantener amplios períodos de control del balón, sufre de imprecisión en la definición. Los de Milutin Sredojević necesitan mejorar su capacidad ofensiva si pretenden sostener ambiciones en la competición.