Granada y Eibar se repartieron los puntos en un encuentro sin goles disputado en el Nuevo Estadio de Los Cármenes. El conjunto rojiblanquista dominó claramente el partido con una posesión del 62 por ciento y generó un volumen de juego muy superior, acumulando 16 tiros totales frente a apenas cuatro del rival vasco. Sin embargo, la falta de precisión en las acciones ofensivas impidió que ese dominio se tradujera en goles, con solo tres intentos que encontraron puerta.
El Eibar adoptó una estrategia defensiva, priorizando la solidaridad sobre el ataque. Los vascos apenas generaron peligro, con cero tiros a puerta, pero contaron con la fortuna de una defensa compacta que sofocó los intentos granadinos. La disciplina fue irregular: los locales vieron dos tarjetas amarillas mientras que el Eibar acumuló cinco, reflejo de un partido físico donde ambos equipos apelaron a recursos defensivos duros para frenar el juego del adversario.
Este empate sin goles deja a Granada con la sensación de puntos perdidos, considerando su clara superioridad territorial y de ocasiones. El Eibar consigue un punto valioso gracias a su compacidad defensiva y su capacidad de contención, resultado útil para un equipo que buscaba resguardarse en territorio enemigo.