El Granada se llevó los tres puntos del Alcoraz con una victoria ajustada (0-1) que refleja la eficacia granadina frente a la imprecisión local. El Huesca dominó buena parte del encuentro con un 61% de posesión y una clara superioridad en el volumen de juego, pero careció de contundencia ofensiva. El Granada, por el contrario, aprovechó sus ocasiones y se mostró sólido en defensa durante los noventa minutos, especialmente en la segunda parte cuando debió replegarse para sostener el marcador.
Pedro Alemañ fue el verdugo azulgrana al anotar en el minuto 24, aprovechando una acción que el Huesca no supo resolver en defensa. El tanto supuso un golpe psicológico importante para los locales, que en ningún momento lograron generar peligro real en la portería visitante. Las tarjetas amarillas (una para cada conjunto) fueron lo único que entonó los ánimos en un partido táctico y poco vistoso. El Huesca intentó sin éxito forzar el empate en los últimos compases, pero sus tres intentos a puerta resultaron insuficientes.
Este resultado consolida al Granada como visitante competitivo, capaz de imponerse ante rivals superiores en posesión mediante el orden defensivo y el contraataque. El Huesca, por su parte, sigue sin encontrar la eficacia necesaria pese a tener el balón, un problema recurrente que lastra sus aspiraciones competitivas.