El Real Valladolid y el Mirandés se repartieron los puntos en el José Zorrilla en un encuentro donde el dominio blanquivioleta no se tradujo en victoria. Los pucelanos controlaron el balón durante prácticamente toda la contienda con un 69,4% de posesión y generaron peligro constante, pero la efectividad brilló por su ausencia. El Mirandés, por su parte, fue pragmático, defendiendo en bloque bajo y buscando sus oportunidades en el juego directo.
Ismael Barea adelantó a los vizcaínos en el minuto 37 con un tanto que sorprendió a un Valladolid que apretaba pero sin fortuna. Los blanquivioletas insistieron tras la reanudación y su paciencia fue recompensada cuando Julien Ponceau igualó en el 75, estableciendo el definitivo 1-1. El Mirandés pasó la mayor parte del segundo tiempo en inferioridad de condiciones, acumulando dos cartulinas amarillas en busca de frenar el acoso local.
El empate deja sensaciones agridulces para ambos contendientes. Los de Valladolid mostraron superioridad táctica pero frustrante efectividad, sumando un punto que sabe a poco dado su dominio. El Mirandés, pese a defender correctamente y robar un punto, salió tocado por la intensidad ejercida sobre él durante los noventa minutos.