Hemos empezado esta serie en 1930, con trece selecciones a las que hubo que rogar que vinieran y un estadio sin terminar. Terminamos noventa y seis años después con 48 equipos, tres países y 104 partidos. Es difícil encontrar otra cosa en el mundo que haya crecido así.

El salto de formato fue el mayor de la historia: de 32 a 48 selecciones y de 64 a 104 partidos. Se repartió entre Canadá, Estados Unidos y México, con dieciséis sedes y distancias que obligaban a los equipos a moverse por husos horarios distintos dentro del mismo torneo.
México se convirtió en el primer país que organiza tres Copas del Mundo, después de 1970 y 1986.
La final se jugó el 19 de julio de 2026 en el MetLife Stadium, en Nueva Jersey, ante más de 80.000 personas. España 1-0 Argentina, con gol de Ferran Torres en la prórroga, y con Rodri llevándose el premio al mejor jugador del campeonato.
Dieciséis años después de Iniesta en Johannesburgo, España sumó su segunda Copa del Mundo. En esta casa lo contamos desde la grada del MetLife, que es donde estábamos.


Vale la pena poner los dos extremos uno al lado del otro, porque es la mejor forma de ver de qué va esta serie.
En 1930 jugaron 13 equipos, cuatro de ellos europeos y solo porque Uruguay les pagó el barco. La final la vieron 93.000 personas en un estadio que no estaba acabado, el árbitro pidió un barco esperando en el puerto por si había que huir, y nadie fuera de Montevideo se enteró de nada hasta días después.
En 2026 jugaron 48 equipos en tres países, con línea de gol automática, VAR y un torneo seguido en directo por miles de millones de personas.
Entre medias: una guerra mundial que se llevó dos ediciones, dos dictaduras que usaron el torneo como escaparate, una copa robada dos veces, un país que desapareció entre el sorteo y el partido, el primer equipo africano en cuartos, la primera final decidida en los penaltis y unas cuantas leyendas que, cuando se miran de cerca, resulta que no eran como las contaban.
Veintitrés capítulos, uno por Mundial. En todos hemos intentado hacer lo mismo: contar la historia buena sin inventarla, y decir en voz alta cuándo lo que circula por ahí no está documentado. En varios casos la verdad era menos épica que la leyenda — Cruyff y el Mundial del 78 — y en otros la verdad era bastante peor — el 6-0 a Perú del 78.
Si has llegado hasta aquí desde 1930, gracias. Y si empiezas por este, el índice completo está aquí.
Opina como en la caja de comentarios de YouTube, pero en casa. Sé educado, guaje, que esto lo lee gente de bien.