¿Qué pasa, manes? Es Halloween, y hoy no toca once ideal: toca el once del terror. Los once jugadores más duros y más pirados de la historia del fútbol, en un 4-4-2 de los de antes y cada uno con su monstruo de peli de miedo: Higuita, Goikoetxea, Pepe, Ramos, Materazzi, Gattuso, Keane, Vinnie Jones, Verón, Suárez y Cantona. Apaga la luz, que empezamos.
René Higuita, y su monstruo es la niña del Exorcista. ¿Por qué? Porque el 6 de septiembre de 1995, en un Inglaterra 0-0 Colombia en Wembley, le llegó un balón facilito y, en vez de blocarlo como una persona normal, se tiró hacia delante, se dobló hacia atrás y lo despejó con los talones. El escorpión. En Wembley. Yo, de portero, en ese balón me santiguo y lo cojo con las dos manos. Él no. Por eso está aquí.
Esta, sin discusión. Goikoetxea es Leatherface, el de La matanza de Texas: «el Carnicero de Bilbao». Barcelona-Athletic, Camp Nou, 24 de septiembre de 1983. Pregúntale al tobillo de Maradona, que todavía se acuerda.
Pepe es Jack, el de El Resplandor: tranquilo, tranquilo… hasta que se le cruzan los cables. Real Madrid-Getafe del 21 de abril de 2009, y diez partidos de sanción. Diez. Hay equipos que no juegan diez partidos en toda la Copa.
Sergio Ramos es Chucky: lo echas y vuelve. Veinte rojas en LaLiga, récord de la competición. A estas alturas el árbitro ya ni lo miraba, sacaba la cartulina por si acaso.
Y Materazzi es It: no te pega, te susurra. Final del Mundial de 2006, Berlín, 9 de julio. Que se lo digan a Zidane, que con el balón era un genio y con dos frases al oído acabó en el vestuario antes de tiempo.
Arranca Gattuso, el hombre lobo. No lo llamaban «Ringhio» (el gruñido) por casualidad: en un Milan-Tottenham de 2011 en San Siro acabó dándole un cabezazo a Joe Jordan, que era del cuerpo técnico rival. A un técnico, ho.
Al lado, Roy Keane, que es Freddy Krueger: el que no se olvida de nada. Se la tenía guardada al padre de Haaland desde 1997 y se la devolvió el 21 de abril de 2001 en un Manchester United-Manchester City. Roja directa. Y luego lo contó en su libro, por si quedaba alguna duda. Cuidadín con deberle algo a este hombre.
Vinnie Jones es Jason, el de Viernes 13: no espera ni a que empiece la peli. En 1992 vio la amarilla a los tres segundos de partido. Tres. Yo en tres segundos no me he atado ni las botas.
Y la bruja del equipo, cómo no, la Brujita Verón. Siendo presidente de Estudiantes volvió a jugar con su club en la Libertadores de 2017. O sea, que el presidente se fichó a sí mismo. Brujería pura.
Fácil: Luis Suárez. Tres mordiscos: en 2010, en 2013 y en el Mundial de 2014. Tres. A partir del segundo, los defensas ya tendrían que salir con collar de ajos.
Eric Cantona, que es Michael Myers, el de Halloween. Crystal Palace-Manchester United, Selhurst Park, 25 de enero de 1995: le sacan la roja y, camino del vestuario, le suelta una patada de kung-fu a un aficionado de la grada. Ocho meses sin jugar. Y en la rueda de prensa, en vez de pedir perdón, la frase de las gaviotas que siguen al pesquero porque piensan que van a tirar sardinas al mar. Nadie entendió nada, y por eso es leyenda.
Mira, este once no gana la Liga: la termina con siete. Y es lo que hay. Pero dime tú si no pagarías la entrada por verlo.
Si después del susto te quedan ganas de más terror, el de verdad lo vivimos el domingo pasado en Castalia: está todo en la crónica del Castellón 4-0 Sporting, con el Short de la película de terror basada en hechos reales. Y para quitarnos el miedo del cuerpo, mañana toca el Ceuta-Sporting de la jornada 12.
Ahora te toca a ti: ¿a quién metes tú en el once del terror… y con qué monstruo? Te leo en los comentarios.
Higuita en la portería; Goikoetxea, Pepe, Sergio Ramos y Materazzi en defensa; Gattuso, Roy Keane, Vinnie Jones y Verón en el medio; Luis Suárez y Cantona arriba, en un 4-4-2.
Veinte, el récord de expulsiones de la historia de LaLiga.
Diez partidos, por su acción en el Real Madrid-Getafe del 21 de abril de 2009.
Tres: en 2010, en 2013 y en el Mundial de 2014.
El 25 de enero de 1995, tras ser expulsado en un Crystal Palace-Manchester United, dio una patada de kung-fu a un aficionado en la grada. Estuvo ocho meses sin jugar.
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