Thiago Silva
«O Monstro»
Tenía veinte años y acababa de salir de Brasil. El Oporto lo cedió al Dinamo de Moscú y allí empezó a encontrarse mal: tos que no se iba, fiebre, cansancio. Le diagnosticaron tuberculosis, ya en fase avanzada: llevaba medio año arrastrándola sin saberlo.
Pasó cerca de seis meses ingresado en un hospital de Moscú. Los médicos llegaron a plantearse quitarle parte de un pulmón. Él ha contado que le dijeron que, si hubiera tardado dos semanas más en ir al médico, podría haber muerto.
No llegó a jugar ni un partido en Rusia. Volvió a Brasil sin equipo, sin ritmo y con veintiún años.
Lo recogió el Fluminense en 2006 y en tres temporadas volvió a ser un central de selección: llegó a la final de la Copa Libertadores de 2008 y se ganó el fichaje por el Milan.
En Italia formó pareja con Alessandro Nesta, que es como decir que aprendió de uno de los tres o cuatro mejores centrales que ha habido. Ganó el scudetto de 2011, el último del Milan en más de una década.
En 2012 fichó por el Paris Saint-Germain y fue el capitán del proyecto durante ocho temporadas. Ganó siete ligas francesas y un puñado de copas, y perdió la final de la Champions de 2020 contra el Bayern, que fue su último partido de blanco y azul.
Con Brasil pasó de los cien partidos y llevó el brazalete en dos Mundiales. Ganó la Copa América de 2019 en casa, y le tocó la parte mala de 2014: estaba sancionado para la semifinal contra Alemania, el 7-1 de Belo Horizonte, y le tocó verlo desde la grada.
Salió del PSG libre en 2020, con treinta y cinco años, y el Chelsea lo fichó. Casi todo el mundo lo leyó como un fichaje de relleno para un año.
Jugó cuatro temporadas, fue titular indiscutible y en mayo de 2021 ganó la Champions League contra el Manchester City. Tenía treinta y seis años y era el jugador de campo más veterano en ganarla en muchísimo tiempo. Dieciséis años después de que unos médicos en Moscú se plantearan quitarle un pulmón.
En 2024 volvió a casa, al Fluminense, el club que lo recogió cuando no lo quería nadie.

Mediocentro de la Francia que ganó el Mundial de 1998 y la Eurocopa de 2000, con la melena rubia atada y una manera de jugar que era todo lo contrario a su aspecto: ordenado, duro y sin adornos.
En la final del 98 contra Brasil, con el partido ya ganado, fue él quien metió el 3-0 en el último minuto tras un pase de Vieira. Ese mismo año había hecho el doblete de Premier y FA Cup con el Arsenal de Wenger.
Es, además, uno de los futbolistas franceses que más claramente ha hablado en público de la muerte de su hermano en un campo de fútbol cuando él era adolescente, y de cómo aquello marcó toda su carrera.

Extremo australiano del Leeds y del Liverpool, elegido en su país como el mejor futbolista australiano de los cincuenta años anteriores.
Estuvo en el Liverpool de Estambul, la final de la Champions de 2005 contra el Milan: la del 3-0 en contra al descanso y los tres goles en seis minutos. Kewell fue titular y tuvo que salir lesionado a la media hora, así que vio desde el banquillo la mejor remontada de la historia de la competición.
Llevó a Australia a sus primeros Mundiales modernos, en 2006 y 2010.
Cada día a las 00:00 se publica una nueva. Te avisamos en el navegador, y también cuando haya artículo nuevo. Se quita cuando quieras.
Las fechas, los equipos, el palmarés individual y las fotos proceden de Wikidata y Wikimedia Commons, con licencia libre, y se actualizan solos. Las edades no están escritas en ningún sitio: se calculan en el momento en que abres la página, así que esta página dice siempre la edad correcta, este año y dentro de veinte. Si alguno de estos futbolistas ficha por otro equipo o gana un premio, su ficha lo recoge sola. Lo escrito a mano es la historia y el criterio: quién es el protagonista del día y por qué.